Quesería Artesanal Las RRR

Un poco de Historia de “Quesería artesanal Las RRR”

La Quesería artesanal Las RRR se inauguró hace 23 años por una familia Maracenera, la familia Rivas, con un gran arraigo ganadero , durante toda su vida han sido ganaderos y sus antepasados han estado siempre ligados al mundo de la cabra. Fue en 1991 cuando Roberto Rivas Ruiz, el padre de la familia Rivas (De ahí el nombre de “Las RRR”) junto a su hijo Juan Roberto y su mujer Maria Angustias, decidió emprender el camino para conseguir elaborar queso debido a los bajos precios que tenía la leche de cabra por aquellos entonces. El camino no fue fácil ya que empezaron de cero, con una pequeñísima quesería cuya materia prima, la leche, procedía de un pequeño rebaño de cabras que poseían y en donde prácticamente todas las horas del día no eran suficientes para abarcar todo el trabajo que reclamaba el negocio familiar.

Al principio elaboraban quesos frescos, pero en el año 1998 se adentraron en el mundo del queso curado y empezaron elaborando queso de cabra de leche pasterizada, posteriormente añadieron a su catálogo novedades como el queso curado de leche cruda y otro semicurado de mezcla vaca-cabra cuya receta ha sido importada desde Galicia.

En 2004 Roberto Rivas, el fundador de la empresa y el padre de la familia Rivas, falleció de forma inesperada a los 58 años debido a una desgraciada negligencia médica. Es por ello que el resto de la familia tuvo que trabajar muy duro para mantener la empresa a flote y optaron por comprar la leche a un par de ganaderos de la comarca ya que materialmente era imposible mantener el ganado junto con el trabajo de la elaboración del queso y su posterior comercialización.

A partir de aquí, su hijo Juan Roberto comienza a investigar e indagar sobre las recetas tradicionales de la zona creando un queso con un sabor diferenciado, para paladares exigentes, con unas notas y matices que le llevarían a conseguir los futuros éxitos.

Según Juan Roberto Rivas “Uno de los secretos de nuestro queso es la calidad, es totalmente indiscutible, la gente le puede gustar más o menos nuestro queso, pero nuestra calidad es muy difícil de mejorar”.

Esto es debido a que somos una pequeña fábrica familiar, donde se parte de un producto cuya materia prima es de leche procedente de la comarca, del rebaño de cabras de un par de ganaderos evitando así los problemas de calidad que se crean cuando se utilizan demasiadas mezclas de leches. También nuestra producción es pequeña y limitada, por lo que controlamos la calidad de nuestros quesos de principio a fin, llenando los moldes manualmente, así como su salado y posterior volteo casi a diario en nuestra bodega… “Sería muy difícil mantener nuestra calidad haciendo decenas de miles de kilos de queso al año”. Nos diferenciamos por nuestro deseo e ímpetu de mejorar día a día aún más nuestro queso, crecemos lentamente pero con paso firme ya que nos mueve mucho más la satisfacción que recibimos de la gente por ofrecerles un producto de gran calidad.